El mejor todoterreno

todoterreno

En los últimos años hemos asistido a un auge espectacular de los coches grandotes y aspecto de todoterreno, los todocaminos o SUV. Basta con ver el parking de cualquier hipermercado, colegios o avenidas de las ciudades, han tenido mucho éxito entre una clientela a veces muy mal informada.

Con esto quiero decir que ha habido mucha gente que ha comprado un coche que o bien no cumplía con sus verdaderas necesidades o que estaba muy por encima de las mismas con un coste muy alto: más precio de adquisición, más consumo, más dificultades para aparcar, más impuestos, mantenimiento…

Para evitar que te pase a tí, voy a explicar a continuación las principales diferencias entre los todocaminos, todoterrenos y los coches normales disfrazados de (que los hay). Lo voy a explicar de forma sencilla sin ahondar en tecnicismos que sean difíciles de entender.

Lógicamente podrás encontrar excepciones a lo que voy a contarte, las hay, pero esto es válido para la mayoría de los casos.

todocamino

Turismos normales con aspecto diferenciado

Los fabricantes ofrecen en sus catálogos a veces coches que parecen 4×4 pero están muy lejos de dicha definición. Suelen tener la suspensión un poco más elevada, piezas decorativas de plástico y por supuesto un precio más alto. Las ventajas fuera de carretera son casi nulas, pero las desventajas en asfalto también son casi nulas.

Un turismo normal tiene una buena capacidad sobre carretera y pobre fuera de ella. Principalmente tienen tracción delantera o trasera, una suspensión relativamente baja, carecen de protecciones inferiores y tienen neumáticos de carretera. Si acaso podemos meterlos por una pista de tierra en buen estado.

Hay modelos de tracción total (a las cuatro ruedas) que mejoran un poco la movilidad cuando se pisan charcos, abundante gravilla o finas capas de barro. Estos “4×4” se han pensado para tener una mejor respuesta en carretera, pero no son todoterrenos por ello. Hacen falta más cosas.

Determinados modelos se ofrecen con la suspensión más alta, tracción total, algunas protecciones inferiores, motores de cierta potencia y el aspecto casi igual del modelo de serie. Estos modelos se denominan crossover (cruzado) y se desenvuelven un poquito mejor en pistas sin asfaltar en buen estado.

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Todocaminos o SUV ligeros

En el siguiente escalón tenemos a estos vehículos, normalmente con la suspensión más alta y un habitáculo más grande. No todos tienen tracción total, los básicos tienen tracción delantera/trasera para abaratar el precio, destinados a aquellos que sólo quieran la estética pero no vayan a salir de carretera.

Si un todocamino 4×2 sale de carretera tiene la ventaja sobre un turismo de una mayor altura libre (suelo-chasis), que da más garantías pasando por encima de piedras, charcos más profundos o nieve (con los neumáticos adecuados, de invierno). Son más económicos en TODOS los sentidos respecto a una versión 4×4.

Pagando más tenemos tracción total, que permite más movilidad cuando las condiciones se complican un poco. Podemos meternos por lugares más complicados con superficies más resbaladizas, ya que la fuerza del motor se reparte mejor. Sin embargo, estos vehículos tienen limitaciones que conviene considerar.

En carretera tienen comportamiento muy parecido a un turismo, pero ligeramente peor. Un monovolumen convencional se desenvuelve mejor generalmente. En terrenos complicados, como rampas de gran pendiente, zanjas, vadeos pequeños o grandes formaciones de barro se pueden quedar literalmente atascados.

Uno de sus puntos flacos son los neumáticos, que suelen ser de carretera. Sobre barro o nieve su efectividad es más que dudosa, llegando a ser tan inútiles como un turismo. Por eso conviene mucho elegir las ruedas adecuadas: de verano si no salimos de asfalto, all-season o mixtas para salir de asfalto regularmente o de invierno.

Lo bueno de los todocaminos y SUV es que tienen un compromiso muy bueno entre prestaciones en carretera y fuera de ella. En algunos modelos el nivel de seguridad es muy alto, casi tanto como una berlina o monovolumen equivalente, esos son los primeros que habría que mirar.

todoterreno

Todoterrenos

En la cúspide de la movilidad tenemos a estos vehículos, mucho más robustos. El chasis es más fuerte, así que si nos ponemos a tres ruedas en una zanja no oímos grillitos o ruidos. Esa robustez implica más peso: peor comportamiento en carretera, más distancia de frenado, más consumo, más inercias.

Además, su sistema 4×4 es más avanzado. Por ejemplo, pueden tener diferenciales autoblocantes, que impiden que la rueda izquierda patine mucho más que la derecha (y viceversa). Un todocamino no tiene dicho sistema, y si lo tiene, no es tan eficaz. Cuando la superficie resbala mucho, este elemento es fundamental.

También pueden tener reductoras, que son marchas muy cortas, que permiten desplazarse a poca velocidad para subir rampas, remolcar, vadear ríos, bajar pendientes complicadas… Casi ningún todocamino dispone de reductoras. Donde un 4×4 con reductora sube sin problemas, hay todocaminos que se quedan sin aliento o se calan.

Asímismo tienen una altura libre más grande, neumáticos con más perfil (distancia entre el suelo y la llanta), mejores ángulos de ataque, salida y ventrales… Claro que también tienen los motores más gastones, caros de mantener, prestaciones pobres (normalmente), requieren un conductor más experimentado, etc.

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Entonces, ¿qué coche se adapta a mis necesidades?

Hay gente que se compra un 4×4 sólo por seguridad o por ir sentado más alto. Primero, un 4×4 no es más seguro que un turismo equivalente, más bien al revés, es todo psicológico. Segundo, la posición alta de conducción la puede proporcionar un monovolumen y mucha mejor seguridad, activa y pasiva.

Si nunca vamos a salir de carretera no tiene sentido comprar un 4×4 puro bajo ningún concepto, sólo representan problemas de aparcamiento, financieros, de seguridad, confort, etc. En todo caso, como mucho, tiene sentido comprar un todocamino 4×2 si el factor estético es fundamental.

Si tenemos previsto salir de carretera, circular sobre nieve poco profunda o meternos en la finca o el pueblo de la abuela, no necesitamos en principio un 4×4. Si las carreteras o caminos están hechos un asco, basta un todocamino, si tienen buen estado basta un turismo (4×2 ó 4×4).

Si tenemos previsto hacer aventura, por lugares desconocidos, no nos importan los inconvenientes y tenemos experiencia, entonces un 4×4 puro ya tiene más sentido. Los todocaminos 4×4 tienen varias limitaciones haciendo conducción fuera de asfalto (off-road). Dentro de este segmento, hay tamaños para casi todos los públicos.

En mi opinión hay que buscar un modelo que sea lo más turismo posible y lo mínimo 4×4 que se necesite. El razonamiento que uso es que como vamos a estar la mayor parte del tiempo sobre asfalto, con todo lo que eso implica, hay que pensar en la seguridad, economía y confort. Es irracional comprar un coche cuyas posibilidades nunca exprimamos.

Las autoridades y la sociedad en general cada vez muestra más aversión sobre aquellos que tienen un 4×4 que en su vida ha recibido una salpicadura de barro. No digo que este sea el motivo, pero sí es cierto que hay que buscar la racionalidad en las compras, sobre todo si pretendemos ahorrar dinero con ello.

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